El nuevo curso escolar ya está aquí. Este año el inicio de las clases se ha adelantado una semana (una de las importantes novedades) y los peques y no tan peques dirán adiós a las vacaciones (también los maestros) después de más de dos meses de descanso, un período vacacional que para muchas familias representa toda una odisea al tener que amoldar sus horarios a las nuevas necesidades. A partir del martes, la agenda de los alumnos volverá de nuevo a marcar también la agenda de todas esas familias, aunque de otro modo muy distinto y de una manera más ordenada, familiarmente hablando. Es por ese motivo que hace semanas que muchos padres tienen marcado en rojo ese martes día 7 (que muchos hubieran preferido que fuera lunes y 6), de acuerdo con las nuevas responsabiliades.
Las suyas pasan, estos días, por intentar llenar de contenido las mochilas de sus hijos con unos gastos que mermarán aún más las posibilidades de aquellos que tienen dificultades para llegar a final de mes, una tarea en la que cada núcleo familiar deja unos cuantos centenares de euros. La responsabilidad de las administraciones, en este caso la autonómica y las locales, pasarán por tener todo a punto para que la vuelta al cole no se convierta en una odisea de mal recuerdo. Según datos facilitados por el mismísimo conseller d’Ensenyament, Ernest Maragall en Granollers los pasados días, un total de 64.000 alumnos de primaria y secundaria volverán en el Vallès a las aulas con el deseo de encontrar una enseñanza de calidad, una de las prioridades del sistema cada año por estas fechas. Los números nos dicen también que este año habrá unos 4.000 alumnos más que el año pasado, cifra significativa y a considerar. Los ciclos formativos son los culpables de esta situación, una culpabilidad que para el conseller d’Ensenyament, viene a avalar la necesidad de volver a aspectos que se habían dejado un poco de lado.
Todos esos alumnos no se encontrarán con los mismos colegios, ya que mientras unos han sido reformados y otros son totalmente nuevos (caso de Les Franqueses, Cardedeu…), también hay quien lo hará a las llamadas con el nombre políticamente correcto de caracolas, esas mismas instalaciones que hace unos años eran conocidas como barracones, una deficiencia estructural que el conseller prometió remediar en un futuro inmediato. El calendario escolar vuelve igualmente con una Semana Blanca que pone nerviosas ya a muchas familias preocupadas por ver cómo y de qué manera solucionarán la cuestión cuando llegue el momento, pensando en los euros que les costará esta nueva experiencia. En el caso de los alumnos del Vallès, la semanita de marras es la que va del 28 de febrero al 4 de marzo).
Con la llegada del nuevo curso escolar, más allá de todas estas ...