El pasado viernes, Josep Maria Roger recibió la resolución de la alcaldía de su nombramiento como director de la Escola de Música Municipal Josep Maria Ruera. Hace meses que se sabía que él iba a ser el profesional elegido para continuar con la excelente tarea desarrollada durante veinticinco años por el malogrado Carles Riera al que añora todo el que le haya conocido, pero el protocolo tiene su norma, y Roger es un hombre escrupuloso con él.
No será fácil mejorar el legado de Carles Riera, quien a su vez cogió el testigo del maestro Josep Maria Ruera. No será fácil, pero tiene a su favor que participa de una misma filosofía: el ideal de la excelencia. Si un profesor es un seis, el alumno nunca podrá ser un 10. Así que habrá que trabajar para que el profesorado sea de excelente. La Escola de Música no es un simple centro de aprendizaje de solfeo y de instrumentos de cuerda o de viento, sino un centro de difusión de la cultura. Un centro que, además, no vive en una torre de marfil ajena a su entorno inmediato, sino que está imbricada en la ciudad que le ha visto nacer, y que además no se limita a transmitir unos conocimientos musicales, sino que es un lugar de creación, un taller de la cultura. A estos cuatro principios básicos podemos añadirles otros tres: es bueno que una parte importante de los profesores no sólo den clases sino que estén musicalmente en activo, que la Escola Municipal además de la tarea educativa organice ciclos de conciertos de prestigio y que los alumnos tengan el derecho a cambiar de profesor, porque hace aumentar el nivel de exigencia docente. Cuatro más tres: siete notas conforman la argamasa con que la Escola de Música de Granollers se ha convertido en un referente de toda Catalunya y que ha permitido actualizar aquel antiguo lema de los años 20 del pasado siglo: Granollers Terra de Músics.
ROGER NACIÓ EN CAN ROGER, y no es una redundancia, de Bigues, el día de la festividad de Santa María en el año que se puso fin a la cartilla de racionamiento (1952). En esa época en los pueblos aún se nacía en casa, el doctor Guarch de L’Ametlla, asistió el parto. Era el mayor de una familia de tres hijos: Josep Maria, Maria Engràcia y Eulàlia. El padre, Lluís Roger, era el ...
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