Si hablamos desde el punto de vista del negocio a Ramon Parellada de la Fonda Europa no le debe hacer ninguna gracia que España jugara la final del Mundial de Fútbol el pasado domingo. El aspecto que ofrecía la Fonda Europa el pasado domingo a partir de las 20,30 era de desolación. Los camareros en la barra no tenían ningún cliente a quien servir. No tenían más entretenimiento que imaginarse el gol a través de la radio. La Fonda Europa era un reflejo exacto de todo el país. Las calles estaban vacías. Ni coches transitando. Un silencio sepulcral que sólo era roto por algún Uy! que se escapaba por las ventanas abiertas de par en par en esa sofocante tarde-noche del 11 de julio. Un Uy! por alguna ocasión marrada o una patada recibida de unos holandeses que no hicieron honor a su historia. Y llegó el instante: las 22,57. Un grito mundial: ¡GOLLLLL! San Andrés Iniesta tuvo que ser. Un gol que sonó como una sola voz que salía de miles de gargantas anónimas y unánimes. Una hora después de aquel gol siete mil personas estaban celebrando el Mundial de Fútbol en la plaza Serrat i Bonastre y aledaños. Decenas de adolescentes bañándose en la fuente festejando lo que ninguna generación había podido celebrar nunca.
Si hasta ahora la policía calculaba por el método del ojímetro el número de personas que acudían a las manifestaciones, desde ahora la policía se ha puesto al día y utiliza la cartografía digital. Con ella calcularon que en el momento de máxima asistencia la marea roja ocupó 3.500 metros cuadrados de vía pública a una media de dos personas por metro cuadrado, el resultado es de siete mil personas. Este es el dato oficial facilitado por la Policía Local. Algunos aprovecharon la ocasión para hacer negocio a través de un puesto de venta ambulante de camisetas y bufandas de la roja. Banderas no se vendieron en la plaza Serrat i Bonastre. Las cientos de rojigualdas con el escudo constitucional era negocio de chinos, que son los que más provecho han sacado de la victoria de la selección.
El grito más coreado de los manifestantes es el que ya se ha hecho célebre desde la Eurocopa del 2008: “yo soy español, español, español…” y lógicamente las loas a San Andrés Iniesta, Villa maravilla y, no podía faltar en el santoral, San Iker… Seguro que Robben ...
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